“Te lo pago después” o por qué prestar dinero a un amigo puede dinamitar la relación
Alba, de 27 años, quedó hace tres meses por última vez con una de sus amigas de toda la vida. Cenaron y ella pagó la cuenta de las dos. Nunca recibió el dinero de vuelta. No era la primera vez que su amiga no le pagaba, pero sí tenía claro que esa sería la última. “Con la excusa de que me lo pagaba después, ha acabado debiéndome bastante dinero y yo, por vergüenza, no le he insistido para que me lo pague nunca”, explica. En un caso como el suyo, ¿pesa más la amistad, el dinero o la sinceridad? La reiteración y el aumento constante de esa deuda monetaria acabaron repercutiendo en su relación. “Un día le dije que no quería perder su amistad, pero que mantenerla me estaba costando un desembolso extra del que ella no se estaba preocupando. Seguimos hablando, pero no hemos vuelto a vernos; tampoco me insistió en devolverme lo que le había pagado”, recuerda.