El hambre asfixia a la infancia en Sudán: “Doy gracias si podemos beber un vaso de té al día”

Bajo un techo de chapa metálica y a casi 40 grados, un grupo de madres sostienen en el regazo a sus hijos mientras esperan a ser atendidas. Al amparo de esa sombra los balancean, les acarician las cabecitas y chasquean la lengua para que se calmen. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, lo único que se escucha en esta pequeña clínica de Jebel Awlia, una localidad a 40 kilómetros al sur de Jartum, la capital de Sudán, es el llanto de esos bebés.

