La postal desconocida de Einstein, el abanico dedicado por Ortega y Gasset y otras joyas del padre de las matemáticas hispanas modernas

Hace algunas décadas, antes de la invasión de las pantallas, era costumbre que, cuando acababa el curso escolar, los chavales pasaran la carpeta a sus compañeros de clase para que dejaran dibujos, poemas subidos de tono y dedicatorias jocosas. De forma parecida, hace dos siglos, los hombres de la alta sociedad, que usaban abanicos, se los dedicaban unos a otros, en reuniones familiares o tertulias científicas y literarias. El abanico que contempla ahora EL PAÍS es una auténtica joya; los chascarrillos de esas carpetas de los ochenta se transforman aquí en pequeños y elegantes ripios de José Ortega y Gasset o Augusto Pi Suñer. También hay un curioso poema matemático, escrito con una caligrafía exquisita: “¿Qué es la vida? / Una ecuación que se plantea al nacer / y con inútil tesón / pretendemos resolver / sin hallar la solución. / Triunfar en esta porfía / hasta descubrir en dónde / entre el duelo y la alegría / la felicidad se esconde / es la gran sabiduría”.


