Europa no nació para esto
Esta semana, en Estrasburgo, el Parlamento Europeo ha aprobado el Reglamento de retornos, que permite crear centros de deportación en terceros países, también para familias con niños. Y ha fijado una cifra difícil de aceptar: un Estado que no quiera acoger a un solicitante de asilo podrá no hacerlo a cambio de pagar 20.000 euros por cada persona que rechace. 20.000 euros por mirar hacia otro lado. Una cifra inmoral que atenta contra los valores europeos.