La ‘performance’ de ser rico

Ser rico es una performance. Se puede tener mucha pasta, pero tan importante como tenerla es querer parecerlo. Cuando se habla de riqueza, por ejemplo, cuando se publica la lista Forbes —que recopila a las personas más adineradas del país o del planeta— se hace hincapié en que buena parte del verdadero dinero, del dinero que importa, es discreto. No se nota. No muestra casoplón en las revistas. No surca las calles en Ferrari Testarossa. Es, además, la forma más elegante de acumular millones. Quiet luxury.