Hernán Cortés o la “concordia” según el PP y Vox
Toda la historia es contemporánea, sostenía Benedetto Croce. Bajo su superficie paradójica, la frase esconde una verdad profunda: la historia es un campo de batalla en la guerra por el presente. Es decir, por el poder. Por eso nunca sabemos qué nos deparará el pasado, no hay nada tan imprevisible. Depende de las manos en las que caiga. En manos de la derecha española, la conquista americana, fenómeno de inabarcable complejidad, fue una misión liberadora que expandió una civilización virtuosa. El expolio y la muerte estorban a una narración destinada a glorificar el pasado imperial en un momento de efervescencia nacionalista. El mestizaje se exalta, sí, pero solo como superación de la barbarie precolombina.