Está demostrado: las redes favorecen a los partidos radicales
En marzo de 2024, por necesidades del servicio, tomé prestada durante tres meses una nueva personalidad digital. Abrí una cuenta de TikTok y construí en ella el perfil ficticio de un adolescente. Así nació Manu, un chaval sevillano de 15 años optimista, amante de la música y con un corazón dividido entre los colores del club de sus amores, el Betis, y la devoción por la Semana Santa de su ciudad, que esperaba con ganas durante todo el año. A Manu no le interesaba la política, por lo que en su cuenta de TikTok no seguía ni a partidos ni a políticos, sino a músicos, influencers, cuentas de humor, algún medio regional, perfiles deportivos, así como algunas cuentas dedicadas a la Semana Santa sevillana.