Argentina es una fábrica de inocentes fiscales
Los argentinos llevan dos meses enganchados a la serie que protagoniza el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Cada semana, los testigos citados por la Fiscalía en la causa por presunto enriquecimiento ilícito abierta contra él revelan nuevos gastos: la compra de dos viviendas con préstamos por fuera del sistema bancario, un viaje en avión privado con la familia a Uruguay, unas vacaciones de lujo a la isla caribeña de Aruba, una estadía en el mejor hotel de Bariloche, obras de mejora en la casa de fin de semana que salieron más caras que lo desembolsado por la propiedad, compras de muebles que duplican su salario… Los distintos gastos, que superan con comodidad el medio millón de dólares, tienen algo en común: Adorni lo pagó casi todo en efectivo. A veces, sin factura.