Una cueva de las maravillas camuflada en pleno centro de Madrid: así es la casa de la que todos hablan
Cuenta Adrián Toquero que, al entrar en esta vivienda por primera vez, muchos visitantes tienen la misma reacción instintiva: poner el móvil en modo avión. Como si entraran en un museo o el cine. “Nosotros lo llamamos radical face to face”, explica. “Entras al portal y nada te indica lo que te espera dentro. Es impactante”, apunta. Y tiene razón. Nada más abrir la puerta de este piso en pleno centro madrileño sorprende una luz dorada, cálida, que se desliza por los suelos de piedra, las superficies lacadas, los muebles de latón, las tapicerías de terciopelo. El primer proyecto terminado de la nueva aventura empresarial de Toquero tiene poco que ver con los estándares que se manejan en el mundo inmobiliario. Quizá porque, como recuerda el empresario vallisoletano, aquí no hablamos de real estate, sino de otra cosa. “Cuando hablamos de arte y negocio inmobiliario, lo que hace todo el mundo es convertir las casas en galerías. Paredes blancas donde van colocando cuadros. Pero aquí estamos hablando de un mercado totalmente nuevo. Aquí no hablamos de localización ni de metros cuadrados. Aquí, la obra de arte no hace la casa: la casa es la obra de arte”.