La rosa marchita: sobre la crisis general de la socialdemocracia

Jun 22, 2026 - 13:00
La rosa marchita: sobre la crisis general de la socialdemocracia

En un notable artículo publicado hace pocos días en EL PAÍS, Claudi Pérez ofrecía un panorama desolador de todas las expresiones europeas del socialismo y sus diversas variantes socialdemócratas. Desde mi punto de vista, lo más relevante de su columna es el inventario disponible de razones para explicar lo que es una verdadera debacle: lo que impresiona es que no existe un consenso evidente sobre las causas de la condición marchita de la rosa socialdemócrata. Una de estas razones es saber si es cierto o no que fracciones relevantes del antiguo electorado obrero y popular de izquierda hoy está votando por la extrema derecha: las investigaciones empíricas comparadas son discrepantes, y penan en tomar en consideración la naturaleza de un electorado que está envejeciendo o derechamente desapareciendo. En Francia, por ejemplo, no existe un acuerdo científico si el antiguo electorado comunista y socialista setentero y ochentero pudo desplazarse en magnitudes relevantes hacia la extrema derecha popular del Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen: lo que puedo constatar de la literatura especializada es que el lepenismo (padre e hija) y su expresión partidaria han ganado terreno en zonas industriales y rurales que tradicionalmente votaban comunista y socialista. ¿Es el mismo electorado? Cada vez menos, ya que está biológicamente desapareciendo, lo que significa que el problema político se encuentra en el recambio generacional (en un país en donde hay cada vez menos niños). En Alemania, Alternative für Deutschland ha crecido especialmente en el este del país, antiguo bastión obrero de la RDA y luego del SPD/Die Linke, obteniendo el segundo puesto en las elecciones de febrero de 2025 con el 20,8% de los votos, duplicando su resultado de 2021. Otra forma de formular la pregunta es si la socialdemocracia cayó, al igual que las nuevas izquierdas que no ganan casi en ninguna parte, en las trampas identitarias: el ensayista Pankaj Mishra se niega enfáticamente a aceptar que “los problemas de la socialdemocracia proceden de que se obsesionó con las minorías”.

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