La falta de medicamentos agobia a los pacientes en Colombia: “Si la salud es un derecho, ¿por qué nos niegan las cosas?”

José Carranza, un pensionado de 69 años, volvió a sentir en los últimos dos meses cómo es quedarse sin aire. No recibió las inyecciones de omalizumab que desde hace una década mantienen su asma crónica a raya: su aseguradora de salud, la Nueva EPS, ya no tiene un convenio vigente con la empresa que aplicaba el medicamento en su departamento, el Valle del Cauca. “Mi calidad de vida desmejoró. A las seis de la tarde se me empezaba a secar la boca, me daba tos y comenzaba a ahogarme. En la noche no podía dormir bien”, comenta. Nunca había tenido inconvenientes para recibir la droga, pero en estos dos meses se sumó a una larga lista de pacientes que desde hace años sufren la escasez de medicamentos en Colombia. Ahora, resolvió su problema de manera provisional: el laboratorio le regaló el miércoles una dosis de cortesía por este mes y él pagó 190.000 pesos (unos 45 dólares) por la aplicación.
