En las cocinas de la cena de los Oscar: jamón español, goulash y macarrones con queso para 1.600 invitados
Aquella noche de 2014 en la que Jennifer Lawrence devoró, sin plato ni servilleta, un trozo de pizza en el teatro Dolby de Los Ángeles, nada era fingido. En los Oscar hay hambre. Son muchas horas de gala, de nervios previos, de saltarse el desayuno e incluso de descerebradas dietas para que el traje siente como un guante. Así que cuando acaba la gala, empieza la fiesta: a comer. En la quinta planta del complejo donde está el Dolby tiene lugar el llamado baile del Gobernador, una fiesta la que están invitados aproximadamente 1.600 asistentes, la mitad del público de la gala. Allí se va a que graben tu nombre en el Oscar, si has ganado, pero también y sobre todo a darse un buen festín con las viandas más exclusivas del mundo.
