El queso asturiano en peligro de extinción que solo se vende un día al año (este domingo 7 de junio)
Hay algo de romanticismo en tener la luna como referencia y punto de control. Los antiguos explicaban el amanecer y el anochecer como una batalla entre el sol y la luna. Más allá de los mitos, su influencia ha marcado durante siglos el ritmo de innumerables actividades humanas. Los pescadores la tenían —y aún la tienen— como referencia para prever las mareas y planificar sus capturas. Agricultores, ganaderos y artesanos han organizado su trabajo en función de sus ciclos. Algunas fermentaciones se iniciaban en una fase concreta y, en muchas zonas rurales, los apareamientos del ganado también se vinculaban al calendario lunar.