El Japón desenfocado de Moriyama, francotirador de la fotografía
Hay algo paradójico en toparse con las imágenes de un monstruo de la fotografía como Daido Moriyama en una ciudad como Kioto, tan asociada a templos, jardines, ceremonias del té y otros símbolos de las esencias locales. Aunque, en el fondo, el gran fotógrafo japonés lleva más de medio siglo oponiéndose a los tópicos de esa postal idílica. Su cámara ha perseguido el consumismo desaforado de los supermercados, la proliferación infinita de 7-Eleven y otros konbinis, los restaurantes de mala muerte, los neones en callejones de los bajos fondos, la belleza distraída de los cinturones de circunvalación, los hoteles baratos donde practicar sexo en horario diurno y otros rincones de las megalópolis de su país.
