El espejo mejicano de Ayuso

Valle-Inclán vino a México porque se escribía con equis. Le fascinaba esa “intrigante y mística x”. No como a Isabel Díaz Ayuso, que prefiere la previsible y terrenal j. Al escritor gallego, aquel viaje le dio algunas pistas para llegar al esperpento, su invento modernista que consistía en deformar hasta lo grotesco la realidad española para entenderla mejor. Un siglo después, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha quedado retratada en ese mismo espejo cóncavo del esperpento.