¿Y si ‘Alf’ el extraterrestre es la inspiración de la fantasía racista contra los migrantes que comían mascotas?
En la película de Ridley Scott de 1979, el alien que se infiltra en la nave espacial Nostromo fue diseñado por el artista suizo H. R. Giger: mitad humano, mitad bestia, con cierto carácter de insecto, reptil y máquina, posee una larga cola en punta, ágiles garras y un rugoso exoesqueleto, así como una gigantesca cabeza fálica, desprovista de ojos, y una mandíbula de la que surge una probóscide dentada. El gran acierto del director británico consistió en mostrar su cuerpo de forma intermitente, acentuando el suspense y animando al público a proyectar sus propios temores sobre el espectro.