Vincent M. Figueredo, cardiólogo: “El corazón puede desempeñar un papel en nuestra salud mental, espiritual y física”
El corazón es el órgano del amor. Y el de la muerte. Todas las culturas han localizado en él nuestra personalidad y nuestras emociones. Los aztecas pensaban que era el hogar del alma, una idea muy similar a la que defendía Platón en la Grecia clásica. Los egipcios sostenían que el dios Anubis decidía si un muerto iba al paraíso o al inframundo solo después de pesar su corazón. Por eso, este era el único órgano que se conservaba en el interior de las momias. En occidente, solo durante el Renacimiento, la medicina empezó a destronarlo para poner al cerebro en el centro. Aun así, en la cultura popular, el corazón se ha mantenido como el símbolo del amor y las emociones. Basta echar un vistazo a nuestro móvil, donde encontramos 27 emoticonos de corazones y solo uno del cerebro.