Una veintena de deportistas de élite se unen para comprar un equipo de fútbol y crear una academia de finanzas
Los deportistas de élite tienen una relación complicada con el dinero. Que se lo digan a Christian Vieri, que perdió más de 16 millones de euros jugando al póker, o al ex número 1 del tenis mundial, Boris Becker, que se tuvo que declarar en bancarrota después de haber llegado a ganar más de 100 millones de euros anuales. Los jugadores profesionales ganan buenos sueldos, pero solo durante unos años —raramente más de 10—. Y cuando llega el momento de colgar las botas muchos no tienen un plan b. La mayoría dejó a un lado su formación para centrarse en los entrenamientos y no siempre es fácil reconvertirse a una nueva profesión (comentarista, agente o entrenador). Además, es frecuente que estén asesorados solamente por familiares y amigos, y que no tengan una gestión profesional de su patrimonio.