Una investigación por “organización criminal” mantiene en prisión al líder de una empresa de ‘desokupación’

Jan 26, 2025 - 05:00
Una investigación por “organización criminal” mantiene en prisión al líder de una empresa de ‘desokupación’
El vehículo de la empresa Antiokupa Tarraco, aparcado cerca del domicilio en Barcelona en que intervinieron.

Las desocupaciones de viviendas son un negocio lucrativo que operan al margen del cauce judicial. Desde octubre, un juez mantiene en prisión a Andrei S., dueño de una de estas compañías, Antiokupa Tarraco, sospechoso de liderar “una organización criminal” que actúa con “la finalidad única y exclusiva de cometer actos delictivos” para “sacar rendimiento económico”. La investigación les relaciona con más de 60 denuncias por desahucios, en los que se ha usado, según la investigación, intimidación hasta desgastar psicológicamente a las víctimas, y advierte de que existe “una cifra sumergida muy alta” de afectados. El encarcelado asegura que solo ayuda a gente honrada a recuperar sus casas, critica que haya sido enviado a prisión dos veces por la misma causa y denuncia “lentitud” judicial. Las empresas dedicadas a desocupaciones de viviendas están en el punto de mira después de que Podemos haya exigido su ilegalización al Gobierno.

Seguir leyendo

Palizas por encargo

Antiokupa Tarraco es una empresa de desocupaciones extrajudiciales, registrada desde 2020, que trabajaban tanto para particulares como para fondos de inversión. Cobraban 3.500 euros más IVA en Tarragona -4.000 euros más IVA en el resto de provincias- con el pago por adelantado del 60%, aunque también aceptaban trabajos en negro, según la investigación. En una de las conversaciones intervenidas, su dueño, Andrei S., asegura: “Con presión, nosotros trabajamos con presión”. La sola presencia de los trabajadores, indica uno de los autos de prisión, “genera miedo y tensión ambiental” por su aspecto intimidatorio, su gran corpulencia o “el hecho de ir vestidos iguales y en grupo”. La investigación señala también una evolución en la actividad presuntamente delictiva. En una de las llamadas, un posible cliente pide a Andrei S. que le propinen una paliza a un hombre que ha intentado ocupar en varias ocasiones un local. "El precio de estos servicios eran 36 euros por cada hora", concluye la investigación, conforme a las escuchas telefónicas. El interlocutor se queja de que es muy caro, y Andrei S. responde que si pensaba que le iba a cobrar 10 euros la hora por "pegar una paliza". "Pero estamos hablando de un negro, no de una persona", responde el cliente, a lo que el dueño de Antiokupa Tarraco se despide: "Vale, vale, ya hablaremos".