‘Una cena en Roma’, arqueología culinaria desde un restaurante en Campo de’ Fiori
De entre las toneladas de fragmentos de vida cotidiana encontrados en Pompeya, resultan especialmente conmovedores aquellos que, por efecto de la erupción, han llegado intactos hasta nosotros. Como esa hogaza de panis quadratus que apareció íntegra para recordarnos no solo su importancia como base alimenticia, sino como medio de placer, pues su miga densa resultaba ideal para rebañar los platos. Así, el alimento, pero todavía más ese gesto, que es lo que vincula ese pan de 1.945 años con nuestra experiencia, sería un buen ejemplo de lo que Andreas Viestad denomina “arqueología culinaria”.
