Un nieto de Kennedy y el pulso de Mamdani a los centristas: las primarias de Nueva York arrojan luz sobre el futuro de los demócratas
La cosa no podía haber empezado peor. Una impresionante tormenta veraniega cae sobre Nueva York justo cuando Jack Schlossberg está a punto de iniciar su gran acto de campaña. Hay mucho joven entusiasmado, pero es imposible ocultar que no han llenado la Terminal 5, un clásico de la noche del barrio de Hell’s Kitchen. En el escenario, los voluntarios calientan el ambiente. Entre discursos un tanto rutinarios, una mujer de 80 años consigue tocar una fibra sensible. “Estoy aquí porque John Fitzgerald Kennedy cambió mi vida. Y hoy Jack hace con los jóvenes lo que su abuelo hizo conmigo”. Aplausos y alguna lágrima. Entre esto y el encanto del showman David Letterman, viejo amigo de la familia Kennedy-Schlossberg, el público ya está completamente entregado. Una vez en el escenario, el joven candidato arremete contra el poder del dinero en la campaña y crítica a los actuales dirigentes del Partido Demócrata. “No hagáis caso de las encuestas. Cuando salga elegido congresista, podré cambiar muchas cosas”, dice a los ya convencidos.