Un muro de policía para evitar que Jonathan, Olin, Ana o Mayra lleguen al Estadio Azteca
La playera del 10 de Argentina correteaba por el campo Los Aguirre, en Acapulco (Guerrero), el 5 de diciembre de 2018. Todavía la llevaba Jonathan Romero después del partido cuando una patrulla de la policía lo paró para revisarlo. Habló con su madre por teléfono y le dijo que no sabía qué pasaba, que la llamaba más tarde. Los agentes se lo llevaron junto a su amigo Ignacio Rojas. El cuerpo de Ignacio apareció al día siguiente sin vida y con signos de tortura; de Jona nunca se ha vuelto a saber nada. Un loco del fútbol, del Cruz Azul, de los que se despertaba a las 3 de la mañana para ver todos los Mundiales. “Si él estuviera aquí, yo no estaría aquí”, resume su hermana Nadia, de camino al Estadio Azteca, donde este jueves se inaugurará el torneo más importante de fútbol.