Un hombre sepulta vivo a su sobrino en un acto de brujería en la selva peruana
Se escuchan quejidos debajo de la tierra. Una respiración acelerada que se va haciendo cada vez más tenue. Son jadeos que imploran auxilio. Es una mañana de enero en la espesura de la selva peruana, exactamente en la comunidad nativa de Chequitavo, en el centro poblado de Oventeni, provincia de Atalaya, en Ucayali, una región que colinda con Brasil. A las afueras del pueblo, un tío cegado por su dolor y sus supersticiones acaba de perpetrar una atrocidad.