Trump sigue los pasos de Putin
Desde que Donald Trump llegó a su segundo mandato y puso en práctica los muchos cambios políticos, económicos y sociales, ha ido quedando al descubierto la afinidad tanto de su pensamiento estratégico como de su ideología con los de Vladímir Putin. Ambos líderes hacen gala de una masculinidad desacomplejada: Trump se burla de los discapacitados y las mujeres son para él muñecas sexuales, a Putin le gusta exhibir sus músculos y el aparato militar ruso. Si desde hace dos décadas y media Putin se rodea de oligarcas, Trump tiene al suyo, Elon Musk. Putin, cuando quiere desviar la atención de algo negativo —por ejemplo, del hundimiento de un submarino o la caída de un avión— abruma a Rusia de acontecimientos hasta conseguir un caos en el que el desastre desaparece. De modo similar, Trump desborda al mundo con sus transformaciones hasta crear una anarquía en la que pocos se orientan. Pero, aparte de esas maniobras estratégicas, hay puntos ideológicos esenciales que ambos líderes tienen en común.