Sener aprovecha el tirón de la Defensa
Una tarde de julio del año 1969, el ingeniero aeronáutico vasco José Manuel Sendagorta llevó un televisor a su casa por primera vez. Neil Armstrong acababa de pisar la Luna. “Ese día mi padre, que había trabajado de joven para la NASA, estaba muy pensativo”, recuerda Andrés Sendagorta. Su padre y su tío Enrique, ingeniero naval, habían fundado en 1956 en Bilbao una oficina técnica naval llamada Sener y se habían abierto a trabajar en la ingeniería aeroespacial. “Me dijo: ‘Esto que estás viendo va a ser muy importante para la humanidad y para nuestra familia”. Efectivamente lo fue, porque los hermanos Sendagorta percibieron muy pronto que la tecnología espacial contemporánea iba a ensanchar el poder de las naciones que participasen en ella. También el de las empresas que pudiesen llevar a la práctica lo que empezaba como un sueño: cerca de 1.400 satélites lanzados desde entonces llevan incorporados productos y sistemas de Sener.
Trump, guerra y aranceles
Sendagorta está preocupado. “Están ocurriendo cosas que habíamos descartado desde la Declaración de Naciones Unidas de 1945, como que no se invaden otros países. O cosas tan elementales como respetar los Convenios de Ginebra de 1949, donde se decía que la población civil había que mantenerla al margen de los conflictos. Hoy en día la población civil se utiliza casi como un arma”. Razona que España y Europa deben aumentar su gasto en Defensa por dos motivos: para garantizar la seguridad en el continente y para impulsar su industria. “El informe de Letta dice que el 80% de lo que nos hemos gastado los europeos en ayudar a Ucrania se ha ido a empresas de fuera de Europa. Algo tendremos que hacer para que también revierta en el continente”. La amenaza de aranceles, sin embargo, le inquieta menos. “Estamos trabajando en Estados Unidos, pensamos que nos va a afectar poco en general”. La cartera de proyectos de Sener alcanza los 1.500 millones.