Prostitución con contrato, derechos laborales y seguridad social en Bélgica
La mañana arranca despacio en la rue d’Aerschot, el ‘barrio rojo’ de Bruselas. A solo unos centenares de metros, hace rato que abrieron los mercados y tiendas, muchas de ellas con sus escaparates llenos de hijabs, niqabs y otras vestimentas para cubrir de pies a cabeza a musulmanas de esta comuna belga de alta población migrante. Mientras, en las “vitrinas” de esta calle aledaña a las vías de tren, mujeres de distintas edades y nacionalidades, pero todas vestidas con escasa ropa interior y tacones imposibles, se preparan para exponer su propio producto: el cuerpo.