Por qué todos se ‘acuerdan’ de Georges Perec, el escritor que jugó con nuestras neurosis

Dice la leyenda que Georges Perec (París, 1938-1982) nunca cerraba su pequeño apartamento de la calle Quatrefages de París. Aquel piso que se citaba en Las cosas (1965), un quinto en el número 5, siempre tuvo la puerta abierta para que sus amigos entrasen cuando quisieran. Pasa con la obra de Perec como con ese gesto de confianza a su intimidad doméstica. Parece que el autor la dejase abierta para que otra buena gente se recreara y la hiciese propia. Siempre es un buen momento para reivindicar a este sociólogo de formación y miembro del taller de escritura experimental OuLiPo, pero la actualidad ha querido que un buen puñado de creadores, sin planearlo, como en ese disparador que lanzó en uno de sus textos, se hayan puesto de acuerdo para decirnos: ‘Ah, de Georges Perec yo también me acuerdo’.