Pekín presume del ‘Chinamaxxing’: la fascinación de los jóvenes occidentales por el día a día en China
La calle Guozijian de Pekín ha sido un oasis de paz en medio de los hutong, las características callejuelas del casco antiguo. Allí, los muros del templo de Confucio presiden una vía arbolada por la que desfilan a lo largo del día ancianos del barrio, que charlan, echan una partida de ajedrez chino o simplemente observan a los viandantes. Pero esa tradicional estampa ha empezado a cambiar en los últimos dos años, en los que han ido apareciendo cafeterías con terraza, heladerías y boutiques de diseño. Decenas de turistas pasean (y posan) a diario por esta calle, en busca de una estética de vida cotidiana que muchos extranjeros parecen ansiar ahora en China.