Pastores de emergencia y compartidos: proyectos pioneros para que los ganaderos puedan tener vacaciones
El pastoreo conducido es una actividad de 365 días al año. Mientras que un ordenador no dice ni mú cuando lo apagas al comenzar el fin de semana, una ganadería —especialmente aquella que sale al campo y pasta— demanda atención y cuidados constantes. La falta de relevo generacional es una de las principales preocupaciones de aquellos que se dedican al sector. Y es que aunque sea un oficio que, en palabras del veinteañero Zacarías Fievet (Seira, 1996): “te acoge como una cuna de lana y engancha, porque nunca dejas de aprender, de conocer gente, proyectos, paisajes…”, no quita que asegurar los derechos laborales de aquellos trabajan y cuidan el paisaje sea una tarea urgente.