Noventa minutos para dejar de ser invisibles: la fiesta de los haitianos en Tapachula

Cuando el árbitro señale el final del partido, Haití habrá caído 1-0 ante Escocia. Pero eso ocurrirá al final. Horas antes del encuentro, una comunidad de miles de haitianos que vive exiliada en Tapachula, una calurosa ciudad en la frontera sur de México, ha recuperado algo que creía perdido desde hace mucho tiempo: la alegría. A unos 4.000 kilómetros, en el Gillette Stadium de Boston, su selección está a punto de debutar en el Mundial después de más de medio siglo.


