Niño, no molestes a los vecinos de tu colegio

La canción de Serrat ha sido desbordada por la protesta. Ahora ya no molesta que el niño le dé al balón. Ahora incordia casi que el menor respire con contundencia. Las escuelas ya no son centros del saber. Para los vecinos, son discotecas infantiles, centros de barbarie auditiva. Pero es cierto que las instituciones, esta vez, se han puesto del lado de los niños. Venga ese pelotazo, dice la clase política. No nos dan miedo los vecinos.