Mis ataúdes

Feb 28, 2025 - 05:00
Mis ataúdes

Durante muchos años soñé con ataúdes. La pesadilla, a pesar de sus variaciones, seguía un patrón predecible. Estaba tranquila en casa, a salvo, cuando, de repente, de los más inesperados lugares de ese paisaje familiar, empezaban a brotar ataúdes. Así, abría el cajón en busca de una cucharilla de café y me topaba con un inconfundible forro satinado. Al levantar el canapé de la cama, allí estaba la tapa de pino. Caminaba hacia el baño y una habitación nueva, que resultaba ser un velatorio repleto de féretros, ocupaba el pasillo. Perpleja, pero sobre todo angustiada, me repetía: pero si es mi pasillo. Si esto es mi casa. Permanecía, permanece, de aquella recurrente pesadilla la sensación asfixiante de no querer mirar. Me esforzaba por cerrar rápidamente el cajón, el canapé, por sortear el improvisado velatorio. La pesadilla no era tanto el ataúd como el ímprobo esfuerzo que hacía por apartar la mirada. ¿Era miedo a la muerte? Quizás. Con el tiempo, le hablé del sueño a un amigo psicólogo. Me dijo que el ataúd por fuerza tenía que ser una metáfora. Pero no de la muerte, eso era demasiado obvio. De otra cosa.

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