Melania Trump te mira desde arriba
Corren malos tiempos para el mundo real pero, y van de la mano, buenos para la lírica. Siempre se escribieron las mejores canciones con el corazón roto, y las mejores crónicas entre guerras y huracanes. De ahí que el mundo contemple horrorizado, pero con palomitas, la transformación de la Casa Blanca en una especie de oscuro y lejano torreón, como cuando el villano de las películas se quedaba con el palacio del rey y lo convertía en una gélida residencia inundada por la hiedra.