Más de 20 años de alquiler amparado por el Gobierno vasco: “Es una experiencia recomendable 100%”

Nerea Rodríguez Iñarra tiene 23 años y vive con sus padres en Lekeitio (Bizkaia). Se tiene que desplazar en transporte público hasta San Sebastián para ir al trabajo: una hora y 40 minutos de autobús y otro tanto para volver a su casa. Acaba de firmar, este mes de enero, su primer contrato laboral, pero un piso compartido en esta ciudad le supone más de la mitad de su sueldo. Ha llamado a las puertas del Gobierno vasco, a través de Etxebide, para encontrar un alquiler a un precio económico: “Necesito una vivienda a un precio asequible y espero que el sistema de ayudas públicas funcione”, afirma Nerea. Para jóvenes vascos como ella, la consejería de Vivienda tiene consignadas ayudas económicas que buscan favorecer su emancipación y subvenciones destinadas a financiar el pago de parte del alquiler mensual. En 2003 puso en marcha un mecanismo garantista que permite a la administración vasca intervenir en el mercado del alquiler y ejercer de mediador entre arrendatarios e inquilinos a través del programa Bizigune. A esto se sumarán en breve, durante este primer semestre, dos líneas de avales anunciadas por el lehendakari Imanol Pradales, dirigidas a facilitar que los menores de 35 años puedan comprar o alquilar una vivienda. Esta misma fórmula se recoge entre las medidas sociales incluidas en el decreto ómnibus que el Gobierno español ha acordado con Junts.