Marc Giró y Alba Carrillo: si no puedo largar, no es mi televisión
Hace días a El hormiguero se le rebeló una de las llamadas que hacen al azar para dar dinerito. Lógico, a esas horas sólo se llama si alguien está en el hospital. Que se te revire un extraño es normal, no tanto que lo haga una invitada. Pasó en Vamos a ver. Con la excusa del precio de la vivienda pretendían mofarse de una vegana que no quería compartir piso con carnívoros. Pero la muchacha, a la que se la veía paladear el momento como un guiso de seitán, tenía su propia agenda. Les acusó de ser altavoz de los discursos de odio y llamó especuladora a Ana Rosa para horror de su Eva Harrington Patricia Pardo. “Qué poco nos conoces”, replicó Pardo mientras en producción barruntaban ya la tortura medieval que le aplicarían a la redactora que había captado a la vegana díscola. Algo los conocía.