Los ultras alemanes se marcan el objetivo de gobernar para cumplir “la voluntad del pueblo” tras un resultado histórico
Alternativa para Alemania (AfD), el partido que en enero de 2024 sacó a las calles a más de un millón de personas indignadas por la filtración de un oscuro proyecto que hablaba de deportaciones masivas de migrantes —e incluso de alemanes de origen extranjero— ha logrado algo que hace pocos años parecería una fantasía: convertirse en el segundo partido del Bundestag. Nunca en la historia de la República Federal había ocurrido algo parecido. Pese al innegable éxito, conseguir un 20% de los votos, su candidata a canciller, Alice Weidel, no se conforma. El domingo, nada más confirmar que será la nueva líder de la oposición del Gobierno de Friedrich Merz, ya se ponía su próximo objetivo: superar a la Unión Cristianodemócrata (CDU) en unas elecciones que se celebrarían, según pronosticó, “más pronto de lo que muchos creen”.