Los pobres de Argentina rezan por la recuperación del papa Francisco
La jubilada argentina Angélica Paz se arrodilla frente a la fotografía del papa Francisco en la Parroquia de la Virgen de los Milagros de Caacupé de la villa 21-24, uno de los barrios populares más grandes de Buenos Aires. Le toca la frente y reza por él. Otros fieles se santiguan al pasar por delante o se quedan quietos y en silencio un instante, antes de acercarse a abrazar a algún vecino. Todo el mundo está pendiente de la salud del pontífice, hospitalizado desde hace una semana por una neumonía bilateral, pero en esta humilde iglesia muchos lo conocieron cuando era Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires. Lo consideran “parte de la familia”, como lo describe Paz, y viven su frágil estado de salud con el corazón en un puño.