Los instrumentos de cocina más inútiles que hay en nuestras casas
Él te mira, tú lo miras. Algún día pensaste que, estando juntos, tus días serían más llevaderos, más felices, y te niegas a dejarlo ir, aferrado aún a esa ilusión. Lo tienes guardado en el fondo de un cajón, en lo alto de la alacena o en la oscuridad de algún mueble. Coge polvo y ocupa espacio, a veces, incluso, te molesta. Acéptalo, ha muerto la magia: la practicidad que alguna vez viste en ese instrumento de cocina se ha esfumado para dejar en su lugar un trasto absolutamente inútil.




