Llega su día, pero no su hora
Qué manía con dar por muertos el rock, la pintura, el cine, los periódicos en papel, los museos... No pretendo resucitar nada, sobre todo porque lo que no ha muerto no necesita volver a la vida, y si hablamos de asuntos inmortales, menos aún. Solo vengo a constatar que a los museos no les ha llegado su hora, a pesar de que muchos certifiquen su defunción cada dos por tres. Eso de museo-mausoleo o museo-cementerio es tan viejo como El problema de los museos de Paul Valéry, escrito hace más de un siglo.