Las mujeres que acabaron lo que el punk dejó a medias
Durante la crisis financiera que sacudió a Nueva York en 1977, surgió una desviación artística, descarnada y de vida breve, sin posibilidades de trascender el underground, que fue hasta donde el punk no consiguió llegar. “La No Wave fue algo brutal”, resume Adele Bertei, una de las promotoras de aquel caos orquestado por músicos, cineastas y artistas plásticos. “Habíamos leído El teatro y su doble, de Artaud, un libro que ya hablaba de instrumentos electrónicos que harían sonidos punzantes antes de que las guitarras eléctricas proliferaran. Fue algo muy teatral también”. Recién llegada a la ciudad, Bertei había encontrado su lugar en una escena que actuaba como relevo de Los Ramones y Talking Heads. Tocó teclados con The Contortions, actuó en varias películas underground y acabó fundando The Bloods, la primera banda íntegramente formada por lesbianas que proclamaban su condición cuando lo habitual era mantenerla oculta.