Las dos varas del juez Hurtado
El juez Ángel Hurtado nos dejó por escrito su convicción de que para sustentar una acusación judicial es preciso alcanzar “un nivel de certeza” que “suponga un convencimiento que supere el canon de la llamada duda razonable”. Eso al menos era lo que pensaba en 2009 el ahora magistrado del Tribunal Supremo. Quince años después, el autor de esas líneas no parece albergar la menor “duda razonable” de que el fiscal general del Estado filtró un documento supuestamente secreto, pese a que tenían acceso a él más de 60 personas y no se ha podido mostrar ningún elemento material que señale en concreto al imputado Álvaro García Ortiz.