Las Abuelas de Plaza de Mayo tienen herederos
En el inicio de los años ochenta, las Abuelas de Plaza de Mayo buscaban a sus nietos a la salida de las escuelas. Esperaban encontrar en esos niños algún rasgo que les recordase a sus hijos, secuestrados y asesinados por la dictadura argentina unos años antes. En los noventa, sabían que esos nietos nacidos en cautiverio y robados por los militares ya eran adolescentes y los convocaban micrófono en mano desde los escenarios de los conciertos de rock. Diez años después, les pidieron por televisión a hombres y mujeres de más de 30 años que si dudaban de su origen se acercasen a la organización y se sometiesen a una prueba de ADN. Cuando han pasado casi 50 años del secuestro y desaparición de sus hijos, Abuelas les habla ahora por redes sociales a los hijos de sus nietos, los bisnietos, con la esperanza de que muchos de ellos den el paso que sus padres no se animaron. Esas mujeres que con los años se convirtieron en referentes mundiales de la lucha por la verdad se han acomodado al paso del tiempo, el mismo que ahora las enfrenta a un gran desafío: hoy solo sobreviven tres abuelas de las decenas que eran cuando se juntaron en 1977.