La zapatilla vuelve a elevar el paso del Sónar

Aunque es muy pronto para manejarse con certezas en el nuevo Sónar integrado, parece que hay elementos que ya se pueden comenzar a considerar. Por un lado, el público omite su presencia en el festival hasta bien entrada la tarde o iniciada la noche, con lo que el horario antes vespertino mantiene los hangares como páramos, los escenarios en sus huesos y las barras sin manar. Por otro lado, parece que Charlotte De Witte apunta a ser en el festival la sucesora en popularidad de aquellos Jeff Mills de los inicios del certamen o de Richie Hawtin más adelante, lo que en términos artísticos no parece un avance. Finalmente, y esto es ampliable a cualquier festival, tener en el cartel estrellas con pasado y sin legado da más pábulo a esa estrella, que puede presumir de haber estado en un Sónar que con ella no gana nada. Fue el caso de Kelis. Por lo demás la jornada encumbró a otro clásico, Skepta, un rapero que no baja la guardia y dictó ritmo sin inclemencias con SBTRKT y su poderosísimo directo. Nia Archives puso el tono dulce y el Sónar, ya ocupado en algunos escenarios por los ingleses, recuperó el pulso de ediciones anteriores.
