La supervivencia de las tiendas históricas de Lisboa: una lucha de David contra Goliat

Todos los lisboetas que aún viven en Lisboa conocen la rua da Conceição como la calle de las retrosarias (mercerías). Llegó a tener siete. Ahora resisten cuatro, mientras en los alrededores se multiplican las tiendas de marcas globales, los negocios especializados en pastéis de nata o bacalhau y los locales de souvenirs donde casi nadie compra. Una de las retrosarias resistentes es Bijou, donde los hermanos Teresa y José Almeida tienen pocos tiempos muertos. El trasiego es constante, desde el cliente que lleva décadas comprando hilos para coser botones a la turista japonesa que entra para hacer fotos y se va con alguna otra cosa. La fachada, el mostrador, los cajones y la caja registradora delatan la larga historia de la casa, fundada en 1915 y en manos de los Almeida desde hace tres generaciones.