La revolución de Portugal en el Mundial de balonmano
“En el último ataque, Rui Silva me dijo: ‘vete a por [Johannes] Golla y lo revientas. Y eso hice”, contó entre risas el joven Martim Costa, de 22 años, para explicar el gol que disparó a la selección portuguesa de balonmano a las semifinales del Mundial. Es la revolución lusa contra el viejo orden. Se había cargado a Brasil, Noruega, España, Suecia tampoco pudo con ellos, y en los cuartos fulminó a Alemania, la subcampeona olímpica, con un tanto a falta de cuatro segundos para el final de la prórroga.