La política del disimulo
En 2013, ocho años antes de asumir como gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya publicó una novela. La tituló El disimulo: así nació el narco. En las páginas finales, Rocha el novelista, ese narrador omnisciente de la épica de una familia rural que fundó un imperio criminal, delataría mucho antes que el Departamento de Justicia de Estados Unidos al otro Rocha, al político de Morena y leal obradorista: “era claro que, con todo, nunca se suprimiría el narcotráfico, por lo que la clave consistía en aplicar el ingenio, pagar el disimulo, operar en las nuevas circunstancias y más allá de estas”.