La montera ‘olímpica’ ya está en Las Ventas

Jóvenes vestidos de luces recorren a paso ligero las calles de Madrid en una carrera de relevos en la que el testigo es una montera a modo de llama olímpica que se dirige hacia el gran estadio de la plaza de Las Ventas. Es ya noche cerrada cuando llega a la explanada de la Puerta Grande, donde espera el último relevista, el novillero Marco Pérez, de blanco y plata. Por arte de magia, el torero aparece en el ruedo vestido de calle y se dirige hacia el centro del anillo, reconvertido para la ocasión en un salón de actos bajo los cristales de una carpa que impiden la visión de los tendidos y un suelo artificial que no permite el contacto con la arena.