La melva de Andalucía: de pescado humilde a conserva codiciada y protegida frente al fraude
Hasta hace 30 años se tiraba, no tenía validez y hoy es un producto muy cotizado para conservas. No hay ensalada que no lleve melva. Le ha pasado lo mismo que al carabinero, que hasta hace bien poco era de descarte y ahora está presente en todas las cocinas”, cuenta Rafael Montero, propietario del restaurante Casa Rafael, en Cádiz. Con permiso del majestuoso atún, familia de túnidos a la que pertenece, la melva se ha hecho un hueco dentro de las conserveras andaluzas. Se presenta de manera sencilla, ligeramente rosada, en filetes pequeños con un sabor suave y discreto, como es ella, y descansando sobre aceite. “Es muy apreciada por su sabor y porque visualmente aparece en la lata perfectamente colocada y con un color muy atractivo”, explica José Luis Gómez, gerente de la conservera La Chanca, con sede en Barbate, que reconoce el protagonismo que ha ido ganando con los años este túnido, a pesar de que sigue estando un tanto relegado por el auge adquirido en los últimos años por el atún, el indiscutible rey del verano en tierras gaditanas. “Es un pescado mucho más pequeño y con menos grasa. Las propiedades son las mismas; es más barato que el atún, pero no es un pescado económico”, advierte Gómez.