La justicia declara improcedente el despido de un empleado que se negó a devolver su ordenador porque creía que era un regalo
El Tribunal Superior de Justicia de Aragón ha confirmado la improcedencia del despido de un oficial de primera que fue despedido por no devolver un ordenador, recibido previamente de la empresa. El aludido entendió que “era un regalo”, y así lo ha sostenido durante años ante los juzgados de lo social y lo penal. El cese se considera improcedente porque la empresa superó los sesenta días que prevé la normativa laboral para sancionar la falta muy grave, y esta había prescrito.