La falta de inversión lastra a Europa en la carrera de la inteligencia artificial
En la guerra fría de este siglo XXI, esta vez digital, Europa tiene reservado por ahora el papel de comparsa y de cliente. Ha vuelto a quedar claro esta semana: la irrupción de inteligencia artificial de la empresa china DeepSeek ha provocado un seísmo que ha afectado a los gigantes tecnológicos estadounidenses. Mientras, en Bruselas vuelve a emerger la pregunta: ¿por qué la Unión Europea parece no estar tampoco en esta carrera de la revolución digital? No hay que indagar mucho para dar con la respuesta: inversión.